En los últimos años, la horticultura y la jardinería social y terapéutica ha demostrado ser mucho más que una actividad al aire libre que entretiene. Es una herramienta valiosa para mejorar la salud física, emocional y cognitiva de las personas. Un trabajo realizado en la Universidad de Almería por Lidia Pérez López, dentro de la Facultad de Psicología, muestra cómo el huerto puede incluso favorecer la recuperación del lenguaje en personas con daño cerebral.
Un caso real: cultivar palabras
El estudio se centró en un hombre de 62 años con afasia motora, una dificultad del habla que suele aparecer tras un ictus. Su comprensión era buena, pero tenía muchos problemas para pronunciar y aprender nuevas palabras.
La investigadora quiso comprobar si realizar una terapia del lenguaje en un contexto motivador, como es un huerto terapéutico, podía ayudarle a mejorar su vocabulario más que en un entorno neutro o convencional.
Para ello, comparó dos tipos de sesiones:
- Contexto neutro: aprendizaje de palabras cotidianas (mesa, teléfono, papel…).
- Contexto motivador: aprendizaje de palabras relacionadas con el huerto (tomate, menta, regadera…).
Durante varias semanas, el participante trabajó en sesiones de logopedia y también practicaba en casa cada día unos minutos.

Resultados que dan fruto
Los resultados fueron sorprendentes:
- El paciente aprendió más del doble de palabras en el contexto del huerto que en el contexto neutro.
- La velocidad de aprendizaje también fue mucho mayor: las palabras “del huerto” se recordaban y pronunciaban con más facilidad.
- Además, el participante se mostraba más motivado, animado y concentrado cuando trabajaba con vocabulario relacionado con la naturaleza.
En resumen, el simple hecho de vincular la terapia del lenguaje con una actividad significativa y placentera —en este caso, el cuidado de un huerto— hizo que los avances fueran más rápidos y satisfactorios.
Más allá del lenguaje: el valor terapéutico de la motivación
Este estudio confirma algo que quienes trabajamos en horticultura y jardinería social y terapéutica vemos a diario:
Cuando las personas se sienten conectadas con lo que hacen, aprenden y se recuperan mejor.
El huerto se convierte en un escenario de bienestar donde se estimulan múltiples capacidades —motoras, cognitivas, sociales y emocionales— y donde la motivación actúa como fertilizante del progreso terapéutico.
Una semilla para futuras investigaciones
Aunque se trata de un solo caso, este trabajo abre la puerta a seguir explorando cómo contextos motivadores y naturales pueden potenciar la rehabilitación tras un daño cerebral. En el futuro, podrían integrarse más programas de horticultura terapéutica en centros de neurorrehabilitación y logopedia.
En resumen
En el huerto, no solo crecen las plantas: también florecen las palabras, la autoestima y la esperanza.
Referencia:
Pérez López, L. (2017). Efectos de la motivación en la adquisición de vocabulario a través de la intervención con huerto terapéutico en un caso de afasia motora. Universidad de Almería, Facultad de Psicología.

